La doctrina del levantamiento del velo: Hacia una concepción objetiva (STS núm. 74/2016 de 18 febrero)

¿En qué consiste el levantamiento del velo?

Recuerdan una célebre película de los años 90 llamada “La Tapadera” dirigida por Sydney Pollack y protagonizada por Tom Cruise, basada en la novela homónima del escritor John Grisham, donde un joven abogado descubre que el despacho de abogados donde trabaja ha creado todo un entramado societario que oculta, entre otros, blanqueo de dinero.

Pues bien, el levantamiento del velo permitiría olvidarnos que tal entramado societario existe y que la responsabilidad recayese en sus socios y/o en otras sociedades pertenecientes a su mismo grupo societario o con identidad de socios, objeto social, domicilio, etc.

En otras palabras, se trata de un mecanismo creado por la jurisprudencia, que en España se utilizó por primera vez en una STS núm. 2000/1984 de 28 de mayo,  que tiene por finalidad tratar de evitar que se utilice la personalidad jurídica de una sociedad como un medio o instrumento defraudatorio o con un fin fraudulento, entendiendo que concurre este uso inadecuado cuando la finalidad de la sociedad no es la que a priori le resulta propia (el ejercicio de actividades mercantiles) sino el eludir responsabilidades personales, con el pago.

Entonces, ¿es legítimo realizar una actividad mercantil a través de una sociedad?

Sí, es totalmente legítimo articular la actividad mercantil a través de una sociedad, de manera que el patrimonio personal quede a salvo del eventual devenir de la misma.

Sin embargo, esta separación de patrimonios no puede o no debe utilizarse con mala fe o abuso del derecho, para constituir “sociedades fantasma” o meras tapaderas a modo de cortafuegos que impidan al acreedor obtener la satisfacción de sus créditos.

No me queda claro, ¿cuándo se aplica?

En aquellos supuestos en los que exista una actuación contraria a la buena fe. Es decir, que constituyamos la sociedad con el ánimo de “burlar” el derecho de los demás; o, en otras palabras, que a través de la constitución de un ente con personalidad jurídica se perjudique el legítimo derecho de terceros a obtener el cobro de su crédito frente al referido ente.

Me va quedando más claro

No se confíe. La jurisprudencia ha ido evolucionando desde una concepción puramente subjetiva a una concepción más objetiva.

No lo entiendo, ¿puede ser más claro?

Inicialmente la jurisprudencia entendía que nos encontrábamos ante un mecanismo de carácter excepcional y restrictivo que requería la presencia de un ánimo defraudatorio o, utilizando alguno de los “latinajos” que nos gusta emplear a los juristas consilium fraudis o animus nocendi. Es decir, que exista un deliberado propósito o intención de causar un claro perjuicio.

Dicha concepción inicial ha evolucionado, como pone de reflejo la STS núm. 74/2016 de 18 febrero, hacia una valoración más objetiva de los requisitos de aplicación de la referida doctrina, de modo que el levantamiento del velo también tenga lugar en aquellos supuestos en donde las partes tienen o deben haber tenido un conocimiento del daño causado que determina la elusión de sus propias responsabilidades personales y, entre estas, el pago de las deudas. Es decir, la tendencia jurisprudencial es considerar que siempre que exista un daño y que se pueda probar que la persona física o jurídica que está detrás de la sociedad causante del mismo tiene o debía haber tenido conocimiento de ello, pese a que su intención no fuera causar tal daño, ha de responder.

Gracias por el intento, lo dejo

Es muy sencillo. Simplemente tenga en cuenta las siguientes recomendaciones:

1.- Rehúya de dotar a su negocio de una estructura societaria simplemente para eludir responsabilidades que no respondan a una necesidad real del negocio.

2.- Infórmese bien de quién y qué hay detrás de la sociedad con la que pretende hacer negocios.

3.- En definitiva, asesórese adecuadamente tanto antes, como durante y después de llevar a cabo el negocio en cuestión.

Abril 2016
© 2016 José Luis Vecilla Camazón. Todos los derechos reservados

Imagen: © 1993 Paramount HE.

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